Health AI Starts with Data Readiness | La IA en salud comienza con la preparación del dato
(English version below)

Dos velocidades, un mismo camino: por qué la IA en salud comienza con la preparación del dato
Ante la próxima celebración del Health Data Forum Global Hybrid Summit en Bilbao, Xabier Eroa Belaustegui, de Ayesa Digital, explica por qué las organizaciones sanitarias deben resolver las necesidades operativas del presente mientras construyen las bases de datos necesarias para la investigación, la innovación y la inteligencia artificial del futuro.
La transformación sanitaria suele describirse como un viaje hacia el futuro. Su lenguaje está lleno de tecnologías emergentes, analítica avanzada, inteligencia artificial y modelos cada vez más ambiciosos de medicina personalizada. Sin embargo, todos los sistemas sanitarios tienen también que funcionar hoy. Los profesionales necesitan herramientas fiables, los pacientes necesitan continuidad asistencial y las organizaciones requieren sistemas capaces de responder a demandas clínicas y operativas complejas.
Para Xabier Eroa Belaustegui, director del mercado Health de Ayesa Digital, no se trata de prioridades contrapuestas. Son dos velocidades dentro de un mismo camino.
Esta será la idea central de la contribución de Ayesa Digital al bloque de Casos de Uso del Health Data Forum Global Hybrid Summit de Bilbao. Como Gold Partner del Summit y agente activo del ecosistema sanitario vasco, Ayesa aporta una perspectiva construida no solo desde la innovación orientada al futuro, sino también desde años de trabajo en las infraestructuras de las que ya depende la asistencia sanitaria.
Aprender de la evolución de la salud digital en Euskadi
Ayesa Digital ha acompañado a las organizaciones sanitarias vascas a lo largo de distintas etapas de su desarrollo digital. Su trabajo con Osakidetza, uno de sus principales clientes en el ámbito sanitario, abarca desde la Historia Clínica Electrónica hasta áreas especializadas como la Anatomía Patológica Digital, además de otros proyectos relacionados con sistemas asistenciales, interoperabilidad, integración y explotación de datos.
Esta experiencia ofrece un punto de observación privilegiado. La salud digital no es una sucesión de proyectos tecnológicos aislados, sino la construcción gradual de capacidades que atraviesan sistemas, procesos, organizaciones y prácticas profesionales.
Una historia clínica electrónica, por ejemplo, es mucho más que un repositorio de información. Con el tiempo se convierte en parte de la infraestructura esencial mediante la que se documenta, coordina y mejora la asistencia. Del mismo modo, la Anatomía Patológica Digital supone mucho más que sustituir preparaciones físicas por imágenes digitales. Abre nuevas posibilidades para la colaboración a distancia, el rediseño de procesos, la investigación y la aplicación de métodos computacionales.
Cada paso genera más datos. Pero acumular datos no produce automáticamente más valor.
El siguiente reto, según Eroa, consiste en extraer todo el potencial de la información que ya generan las organizaciones sanitarias. Esto se aplica tanto al uso primario —la prestación y continuidad directas de la asistencia— como al uso secundario en investigación, planificación, innovación e inteligencia artificial.
Un agente activo del ecosistema Health
La experiencia de Ayesa Digital no se concentra en una única capa de la transformación sanitaria. Su trabajo abarca sistemas asistenciales, interoperabilidad, integración, dato, analítica, investigación e innovación. Esta amplitud es importante porque las barreras al progreso rara vez pertenecen a un único ámbito.
Un modelo prometedor de inteligencia artificial no puede generar valor clínico sostenible si los datos que lo alimentan son inconsistentes o inaccesibles. Una plataforma de datos técnicamente sólida tendrá un impacto limitado si permanece desconectada de los procesos asistenciales. Un proyecto de interoperabilidad tampoco podrá cumplir su finalidad si las organizaciones participantes no comparten criterios sobre la gobernanza, el significado de la información y las responsabilidades.
Por eso Eroa define a Ayesa Digital como un agente activo del ecosistema Health Euskadi: una organización capaz de conectar las necesidades del sistema sanitario con capacidades tecnológicas, de datos y de innovación.
El énfasis está en la conexión. La sanidad no necesita más iniciativas que evolucionen de manera independiente. Necesita que los distintos programas avancen coordinadamente y generen un valor reconocible para profesionales, pacientes, organizaciones sanitarias e investigadores.
La tecnología forma parte de esta ecuación, pero no constituye por sí sola la respuesta.
Dos velocidades, un mismo camino
El concepto de trabajar a dos velocidades expresa una de las tensiones centrales de la salud digital.
La primera velocidad responde al presente. Los sistemas sanitarios deben mantener y mejorar las plataformas de las que actualmente depende la asistencia, resolver problemas operativos, integrar los entornos existentes y apoyar a los profesionales en su trabajo cotidiano.
La segunda velocidad construye el futuro. A través de la actividad de innovación desarrollada desde i3B, Ayesa prueba nuevas aproximaciones en inteligencia artificial, investigación y explotación avanzada de datos. Los casos de éxito permiten desarrollar conocimiento en un entorno controlado, demostrar valor y trasladar progresivamente lo aprendido al ámbito sanitario.
Ambas velocidades deben reforzarse mutuamente. La innovación no puede permanecer separada para siempre de la realidad operativa, pero los sistemas existentes tampoco pueden volverse tan rígidos que impidan adoptar nuevos enfoques. El objetivo no es elegir entre estabilidad y experimentación, sino crear una vía que permita llevar la innovación validada a la práctica de manera responsable.
Esta transición depende de una condición que a menudo se subestima: la preparación del dato o data readiness.
Preparación del dato antes que preparación para la IA
El entusiasmo actual por la inteligencia artificial en salud puede hacer que los algoritmos parezcan el punto de partida. En la práctica, el punto de partida suele ser el dato.
No basta con que la información exista en algún lugar de la organización. Para apoyar la investigación, la analítica y la IA a escala, los datos deben ser accesibles, normalizados, gobernados, interoperables y estar preparados para una reutilización consistente. Es necesario comprender su significado y procedencia, medir su calidad, controlar el acceso y definir claramente las responsabilidades.
Eso es lo que significa en la práctica la preparación del dato: crear las condiciones para que la información deje de ser un subproducto operativo y se convierta en un activo fiable para la asistencia, el conocimiento y la innovación.
Sin estos fundamentos, un proyecto piloto exitoso puede permanecer exactamente en eso: un piloto. Puede demostrar potencial tecnológico y, aun así, no ser capaz de escalar entre instituciones, poblaciones o contextos clínicos. Esta es una de las razones por las que pasar de los pilotos a la práctica exige algo más que mejores modelos. Requiere una cultura de implementación respaldada por bases de datos fiables.
Esta lección resulta especialmente importante para el Espacio Europeo de Datos de Salud. El EHDS promete mejorar el acceso a los datos sanitarios tanto para la asistencia como para usos secundarios legítimos. Sin embargo, la infraestructura regulatoria no hará que todas las organizaciones estén automáticamente preparadas para participar. Las instituciones deberán conocer sus datos, mejorar su calidad, adoptar estándares y desarrollar las capacidades de gobernanza necesarias para reutilizarlos responsablemente.
Compartir datos no es solamente un problema tecnológico
Una vez preparados los datos para su reutilización, surge el siguiente reto: compartirlos entre organizaciones y ámbitos diferentes. En este punto, la conversación va más allá de la arquitectura y los estándares.
Las barreras legales y regulatorias, la privacidad, la soberanía del dato, los modelos de gobierno y la confianza condicionan qué puede compartirse, quién puede hacerlo, para qué finalidades y con qué garantías. Estas cuestiones no deben tratarse como obstáculos que se resolverán después de diseñar la tecnología. Forman parte del propio diseño.
La confianza es especialmente importante porque compartir datos sanitarios depende tanto de las relaciones como de las infraestructuras. Los pacientes deben confiar en que su información se utilizará responsablemente. Los profesionales necesitan confiar en la calidad y el significado de los datos que reciben. Las organizaciones requieren claridad sobre responsabilidades, permisos y riesgos. Los investigadores e innovadores necesitan mecanismos de acceso previsibles y transparentes.
El objetivo final no es hacer circular datos por el simple hecho de hacerlo. Es activar casos de uso valiosos a partir de información que ya existe, manteniendo siempre las garantías que exige la sanidad.
De los casos de uso a una cultura de implementación
La perspectiva de Ayesa Digital aporta un mensaje práctico a Road to Bilbao: el futuro de los datos de salud no se construirá únicamente mediante innovaciones emblemáticas. Surgirá de la conexión disciplinada entre sistemas actuales, datos preparados, casos de uso probados, gobernanza responsable y confianza entre instituciones.
Trabajar a dos velocidades no significa viajar en dos direcciones. Significa responder al presente mientras se crean deliberadamente las capacidades necesarias para el futuro.
Cuando la comunidad de Health Data Forum se reúna en Bilbao los días 24 y 25 de septiembre, la contribución de Xabier Eroa Belaustegui ayudará a situar el debate en torno a una pregunta que todas las organizaciones sanitarias deben afrontar: ¿están nuestros datos verdaderamente preparados para generar el valor que esperamos de la inteligencia artificial, la investigación y el EHDS?
La respuesta determinará si los pilotos prometedores permanecen como experimentos aislados o pasan a formar parte de la asistencia sanitaria cotidiana.
Xabier Eroa Belaustegui, director del mercado Health de Ayesa Digital, participará en el bloque de Casos de Uso del Health Data Forum Global Hybrid Summit 2026. Ayesa Digital es Gold Partner del Summit.
Road to Bilbao es una serie editorial de Health Data Forum que reúne las ideas, experiencias y aprendizajes prácticos que están dando forma a la implementación del Espacio Europeo de Datos de Salud.
Two Speeds, One Path: Why Health AI Begins with Data Readiness
Ahead of the Health Data Forum Global Hybrid Summit in Bilbao, Xabier Eroa Belaustegui of Ayesa Digital explains why healthcare organisations must solve today's operational needs while building the data foundations for tomorrow's research, innovation and artificial intelligence.
Healthcare transformation is often described as a journey towards the future. The language is full of emerging technologies, advanced analytics, artificial intelligence and increasingly ambitious models of personalised care. Yet every health system must also function today. Professionals need reliable tools, patients need continuity of care and organisations need systems capable of supporting complex clinical and operational demands.
For Xabier Eroa Belaustegui, Health Market Director at Ayesa Digital, these priorities don't compete. They are two speeds on the same road.
This will be the central idea behind Ayesa Digital's contribution to the Use Cases block at the Health Data Forum Global Hybrid Summit in Bilbao. As a Gold Partner of the Summit and an active participant in the Basque health ecosystem, Ayesa brings a perspective shaped not only by future-facing innovation, but also by years of work within the infrastructure healthcare already depends on.
Learning from the evolution of digital health in Euskadi
Ayesa Digital has accompanied Basque healthcare organisations through different stages of their digital development. Its work with Osakidetza, one of its principal healthcare clients, spans electronic health records and specialised areas such as digital pathology, alongside other projects involving clinical systems, interoperability, integration, and data exploitation.
This experience offers a valuable vantage point. Digital health is not a sequence of isolated technology projects. It is the gradual construction of capabilities across systems, processes, organisations and professional practice.
An electronic health record, for example, is much more than a repository of clinical information. Over time, it becomes part of the essential infrastructure through which care is documented, coordinated and improved. Digital pathology is similarly more than replacing glass slides with digital images. It creates new possibilities for remote collaboration, workflow redesign, research and the application of computational methods.
Each step generates more data. But accumulating data does not automatically create more value.
The next challenge, Eroa argues, is to extract the full potential of the information healthcare organisations already produce. That applies to both primary use—the direct delivery and continuity of care—and secondary use in research, planning, innovation, and artificial intelligence.
An active agent in the health ecosystem
Ayesa Digital's experience is not confined to one layer of health transformation. Its work spans clinical systems, interoperability, integration, data, analytics, research and innovation. That breadth matters because the barriers to progress rarely belong to a single domain.
A promising AI model cannot generate sustainable clinical value if the data feeding it are inconsistent or inaccessible. A technically sound data platform will have limited impact if it is disconnected from clinical workflows. An interoperability project cannot fulfil its purpose without agreement on governance, meaning and responsibilities across participating organisations.
This is why Eroa describes Ayesa Digital as an active agent within the Health Euskadi ecosystem: an organisation able to connect the needs of the health system with technological, data and innovation capabilities.
The emphasis is on connection. Healthcare does not need more initiatives evolving independently. It needs different programmes to advance in a coordinated way and generate recognisable value for professionals, patients, healthcare organisations and researchers.
Technology is part of that equation, but it is not the whole answer.
Two speeds, one path
The concept of working at two speeds captures a central tension in digital health.
The first speed responds to the present. Health systems must maintain and improve the platforms on which care currently relies, solve operational problems, integrate existing environments and support professionals in their daily work.
The second speed builds the future. Through innovation activity developed within i3B, Ayesa is testing new approaches in artificial intelligence, research and advanced data exploitation. Successful use cases provide a controlled way to develop knowledge, demonstrate value and progressively transfer what has been learned into healthcare settings.
These two speeds should reinforce each other. Innovation cannot remain permanently separated from operational reality, while existing systems cannot become so rigid that they prevent new approaches from being adopted. The objective is not to choose between stability and experimentation, but to create a route through which validated innovation can move responsibly into practice.
That transition depends on a condition that is sometimes underestimated: data readiness.
Data readiness before AI readiness
The current enthusiasm for health AI can make algorithms seem like the starting point. In practice, the starting point is usually the data.
It is not enough for information to exist somewhere in an organisation. To support scalable research, analytics and AI, data must be accessible, normalised, governed, interoperable and prepared for consistent reuse. Its meaning and provenance need to be understood. Quality must be measurable. Access must be controlled. Responsibility must be clear.
This is what data readiness means in practice: creating the conditions for information to move from an operational by-product to a dependable asset for care, knowledge and innovation.
Without those foundations, a successful proof of concept may remain exactly that—a proof of concept. It may demonstrate technical potential but fail to scale across institutions, populations or clinical contexts. This is one reason why moving from pilots to practice requires more than better models. It requires an implementation culture supported by reliable data foundations.
For the European Health Data Space, this lesson matters even more. The EHDS promises to improve access to health data for both care and legitimate secondary purposes. But regulatory infrastructure alone will not make every organisation ready to participate. Institutions will need to understand their data, improve its quality, align standards and develop the governance capabilities required for responsible reuse.
Sharing data is not only a technical problem
Once data are prepared for reuse, the next challenge is sharing them across organisations and domains. Here, the conversation moves beyond architecture and standards.
Legal and regulatory barriers, privacy, data sovereignty, governance models and trust all shape what can be shared, by whom, for which purposes and under what safeguards. These questions cannot be treated as obstacles to address after the technology has been designed. They are part of the design itself.
Trust matters because health data sharing depends as much on relationships as on infrastructure. Patients must be confident that their information is used responsibly. Professionals must trust the quality and meaning of the data they receive. Organisations need clarity about accountability, permissions and risk. Researchers and innovators need predictable, transparent access mechanisms.
The ultimate objective is not data circulation for its own sake. It is to activate valuable use cases from information that already exists while maintaining the protections that healthcare requires.
From use cases to an implementation culture
Ayesa Digital's perspective brings a practical message to the Road to Bilbao: the future of health data will not be built solely through flagship innovations. It will emerge from the disciplined connection of current systems, prepared data, tested use cases, responsible governance and trust between institutions.
Working at two speeds does not mean travelling in two directions. It means addressing the present while deliberately creating the capabilities needed for the future.
As the Health Data Forum community gathers in Bilbao on 24–25 September, Xabier Eroa Belaustegui's contribution will help ground the debate in a question every health organisation must confront: are our data genuinely ready for the value we expect AI, research and the EHDS to deliver?
The answer will determine whether promising pilots remain isolated experiments—or become part of everyday healthcare.
Xabier Eroa Belaustegui, Health Market Director at Ayesa Digital, will speak in the Use Cases block of the Health Data Forum Global Hybrid Summit 2026. Ayesa Digital is a Gold Partner of the Summit.
Road to Bilbao is a Health Data Forum editorial series that brings together the ideas, experiences, and practical lessons shaping the implementation of the European Health Data Space.
